
Las nuevas leyes aprobadas por el gobierno son una trampa caza bobos en la que pretenden desviar la atención de lo fundamental de este régimen autocrático. Las 26 Leyes son la gran trampa del Militarismo para que lo llamen socialismo. Pretenden disfrazar de revolución y de socialismo a unas leyes que a todas luces buscan centralizar no sólo el poder, sino el capital en las manos de la b boliburguesía criolla. Mejor ejemplo de esto lo representa el hecho de que con estas leyes, Diosdado y su hermano, el ministro de infraestructura, pasan a controlar totalmente el negocio de nuestro teleférico a través de la empresa Ventel, contratista del teleférico de Mérida, que es controlada por los militares de Diosdado. Quieren el negocio los militares de Diosdado por el control de los 1.500 millones de euros que significan estas obras, y la pérdida para el estado Mérida del control de sus propias fuentes de desarrollo regional, en este caso de nuestra industria turística.
¿Estas leyes son revolucionarias o socialistas con este ejemplo? Pues no, son una gran cortina de humo para engañar a los sectores democráticos y hacerlos caer en la trampa. Quieren, por ejemplo, el control de las obras de continuación de la avenida Don Tulio Febres Cordero, y la Avenida Dos con Las Américas también obras de interés prioritario para nuestro estado, y que representan una suma significativa en su inversión, pero con el pequeño detalle que como aún permanece la permisería en las manos de las alcaldías, y si no hay una concertación con la alcaldía, la gobernación, la universidad y las comunidades, jamás podrá desarrollarse la finalización de estas obras, porque las mismas no son el resultado de la descentralización sino de la centralización absoluta del poder.
Estas leyes reflejan el desprecio al poder popular porque no fueron consultadas. No son el resultado de la voluntad del pueblo sino que reflejan la entronización del concepto militarista y autoritario del mandamás. La ley de las Fan refleja la entronización del paramilitarismo a través de las milicias, para emular las tropas de asalto de Hitler o los Fascios de Mussolini.
Son leyes que en vez de democratizar a la sociedad, buscan estatizar y centralizar a la sociedad con el Estado autocrático y totalitario. Para ello van caramelos de cianuro que buscan endulzar la centralización del poder. En el paquete de leyes, por ejemplo, y que no incluyeron en la habilitante, está la nueva ley de telecomunicaciones que fue declarada orgánica ya por el TSJ. En ella se faculta al poder central para suspender todo tipo de comunicaciones en “momentos de emergencia” que considere el gobierno. En este tipo de Estados la conmoción o la emergencia las define el gobierno cuando crea conveniente porque es un Estado que recurre a la tensión en la sociedad para justificar la represión. Para este régimen la CRBV no es la que tenemos, sino el libro de Hitler “mi lucha” su libro de cabecera.
No podremos desarrollar la agricultura, el turismo, el trasporte y el conocimiento si no nos liberamos de las ataduras de este centralismo que busca robarle a los estados los recursos y el conocimiento para sostener una burocracia plutocrática en Miraflores para generar pobreza, atraso, desempleo, inseguridad, desesperanza, frustración a las merideñas y merideños. Por eso luchamos por la gobernación y debemos consolidar la unidad en todo el estado y en todos los municipios para conquistar una plataforma de liderazgo regional que enfrente esta coyuntura histórica, por esto, fe ciega en la victoria. Columna Avanzada - El Nuevo País - Martes 26/08
¿Estas leyes son revolucionarias o socialistas con este ejemplo? Pues no, son una gran cortina de humo para engañar a los sectores democráticos y hacerlos caer en la trampa. Quieren, por ejemplo, el control de las obras de continuación de la avenida Don Tulio Febres Cordero, y la Avenida Dos con Las Américas también obras de interés prioritario para nuestro estado, y que representan una suma significativa en su inversión, pero con el pequeño detalle que como aún permanece la permisería en las manos de las alcaldías, y si no hay una concertación con la alcaldía, la gobernación, la universidad y las comunidades, jamás podrá desarrollarse la finalización de estas obras, porque las mismas no son el resultado de la descentralización sino de la centralización absoluta del poder.
Estas leyes reflejan el desprecio al poder popular porque no fueron consultadas. No son el resultado de la voluntad del pueblo sino que reflejan la entronización del concepto militarista y autoritario del mandamás. La ley de las Fan refleja la entronización del paramilitarismo a través de las milicias, para emular las tropas de asalto de Hitler o los Fascios de Mussolini.
Son leyes que en vez de democratizar a la sociedad, buscan estatizar y centralizar a la sociedad con el Estado autocrático y totalitario. Para ello van caramelos de cianuro que buscan endulzar la centralización del poder. En el paquete de leyes, por ejemplo, y que no incluyeron en la habilitante, está la nueva ley de telecomunicaciones que fue declarada orgánica ya por el TSJ. En ella se faculta al poder central para suspender todo tipo de comunicaciones en “momentos de emergencia” que considere el gobierno. En este tipo de Estados la conmoción o la emergencia las define el gobierno cuando crea conveniente porque es un Estado que recurre a la tensión en la sociedad para justificar la represión. Para este régimen la CRBV no es la que tenemos, sino el libro de Hitler “mi lucha” su libro de cabecera.
No podremos desarrollar la agricultura, el turismo, el trasporte y el conocimiento si no nos liberamos de las ataduras de este centralismo que busca robarle a los estados los recursos y el conocimiento para sostener una burocracia plutocrática en Miraflores para generar pobreza, atraso, desempleo, inseguridad, desesperanza, frustración a las merideñas y merideños. Por eso luchamos por la gobernación y debemos consolidar la unidad en todo el estado y en todos los municipios para conquistar una plataforma de liderazgo regional que enfrente esta coyuntura histórica, por esto, fe ciega en la victoria. Columna Avanzada - El Nuevo País - Martes 26/08

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