viernes, 18 de abril de 2008

RESPETEMOS EL ACUERDO DE UNIDAD

Un acuerdo unitario entre los candidatos de los factores democráticos a la gobernación fue el resultado de un encuentro que entre todos logramos firmar la semana pasada. Entre otros aspectos, estaba la disposición de respetarnos, incluso de acompañarnos y de realizar una campaña propositiva que garantizaran la unidad ante los candidatos del gobierno, así como la unidad entre los merideños para lograr el triunfo en nuestro estado para rescatarlo del abandono y la ineficiencia en el que se encuentra.
Nuestra campaña se ha sustentado, y veamos nuestras opiniones públicas, en proponer al pueblo merideño una alternativa de gobierno regional que garantice la participación popular en la gestión pública, la contraloría social, la unidad y la integración de la familia merideña más allá de las diferencias. Una campaña dirigida a la reconciliación, sin dejar de denunciar las mentiras, las trampas y las políticas que afecten a nuestro pueblo y su futuro.
No es correcto que, después de esta ardua labor en la que identificamos que el enemigo común a vencer es a quien ha sumergido al estado en el abandono y la inseguridad, se me ataque en boca del rector de la ULA, candidato a la gobernación, porque asume el erróneo criterio de que si me ataca pudiera incrementar su menguada popularidad. Tamaña barbarie política la que nos espera si estos criterios prevalecen como guía para la acción de un proyecto de reconciliación nacional por los intereses del pueblo, cuando hay quienes consideran que destruirnos puede contribuir a salvarnos.
Nos ataca públicamente señalando que, siendo yo más joven en edad, joven también en proyectos y en espíritu, soy el “candidato de los viejos” por no decir el resto. Mayúscula mentira cronológica y argumentativa. Como si el conflicto entre los venezolanos es generacional.
Siendo el rector una persona mayor que merece respeto, no es su “juventud” lo que lo haría más o menos capaz para dirigir el estado Mérida. Considero necesario incorporar a personas como él, con su larga trayectoria académica, en la reconstrucción del estado, pero fundamentalmente con la juventud, con quienes pretendo construir el equipo de gobierno, no para atacar a los viejos sino para garantizar la eficiencia y el entusiasmo en la gestión pública, que es distinto.
Habiendo perdido el rector recientemente las elecciones a representantes profesorales (lo que demuestra no ser precisamente el “candidato de la universidad”), creo que atacarme no es la manera de corregir su campaña, toda vez que su compromiso llega hasta la medición en la que todos estamos comprometidos a asumir la candidatura unitaria que salga favorecida. Yo firmé una carta de renuncia anticipada en caso de que no seamos favorecidos en las encuestas y en la aceptación popular. ¿Quién más lo ha hecho? La campaña debe permitir a los merideños hacerse de un criterio. Vamos a rescatar a Mérida del abandono, y vamos a trabajar por la reconciliación, y vamos a trabajar por los intereses de los más desposeídos, en esto debemos acompañarnos todos no para atacarnos sino para trabajar

1 comentario:

Anónimo dijo...
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